Coyhaique · Región de Aysén
Regional

Taller El Bosque fortalece la participación cultural desde Villa O’Higgins

El espacio autogestionado por la artista Marcela Stormesan funciona como taller, tienda, sala de exposición y punto de encuentro para la comunidad. Durante 2026, con apoyo del programa Red Cultura, desarrolla talleres de cerámica y contempla actividades de escritura creativa, fotobordado y telar decorativo.

Taller El Bosque fortalece la participación cultural desde Villa O’Higgins

El espacio autogestionado por la artista Marcela Stormesan funciona como taller, tienda, sala de exposición y punto de encuentro para la comunidad. Durante 2026, con apoyo del programa Red Cultura, desarrolla talleres de cerámica y contempla actividades de escritura creativa, fotobordado y telar decorativo.

En uno de los puntos más australes de la Región de Aysén, Taller El Bosque se ha convertido en un espacio de creación y encuentro para habitantes de Villa O’Higgins, reuniendo actividades artísticas, talleres y experiencias comunitarias en una localidad donde las distancias también representan un desafío para acceder a este tipo de iniciativas.

Ubicado frente al Cerro Santiago y próximo al Parque Glaciar Río Mosco, el espacio nació originalmente como el lugar de trabajo de la pintora Marcela Stormesan. Con el paso del tiempo comenzó a recibir obras y artesanías de otras personas de la localidad y posteriormente incorporó actividades formativas abiertas a la comunidad.

Actualmente es el espacio más austral de los siete espacios culturales comunitarios vinculados al trabajo que desarrolla el programa Red Cultura de la Seremi de las Culturas, las Artes y el Patrimonio de Aysén.

De taller personal a espacio comunitario

El crecimiento de Taller El Bosque no respondió inicialmente a la idea de crear un espacio de gestión cultural. Según relata su propia creadora, fue un proceso que se produjo gradualmente a medida que surgieron nuevas necesidades y oportunidades dentro de Villa O’Higgins.

Uno de los momentos relevantes fue el desarrollo del proyecto Fondart “Alfarería, fuego y tierra austral”, realizado junto a Óscar Salas, que permitió incorporar nuevas experiencias de aprendizaje colectivo.

“Nunca me propuse ser gestora cultural; todo se fue dando de manera orgánica y espontánea, respondiendo a necesidades propias y de la comunidad. Después de ese proceso, el taller nunca volvió a ser solo mi espacio de trabajo: se abrió al resto de la comunidad”, comenta Marcela Stormesan, creadora y gestora de Taller El Bosque.

Para este 2026, el plan respaldado por Red Cultura contempla talleres de cerámica, además de la programación de actividades de escritura creativa, fotobordado y telar decorativo.

Crear y encontrarse en Villa O’Higgins

Además del aprendizaje de distintas técnicas, quienes participan han encontrado en estas actividades una oportunidad para relacionarse con otras personas de la localidad.

Es el caso de Lisa Díaz, quien se incorporó inicialmente al trabajo comunitario del espacio y posteriormente participó en talleres de cerámica y pintura al óleo. Actualmente se desempeña como gestora territorial de la Oficina Local de la Niñez.

“Más allá de lo que se aprende, se van generando lazos. Yo venía llegando a una comunidad donde no conocía a nadie y sentí que me hicieron parte, como de una tribu; sentí ese calorcito que aquí es tan necesario. Estos espacios permiten fortalecer el tejido social y construir lo que significa vivir en comunidad”, señala Díaz.

El funcionamiento del taller permite así reunir a personas de distintas edades y experiencias en torno a actividades creativas, generando también espacios para compartir conocimientos y establecer vínculos dentro de la localidad.

Las distancias también son parte del desafío

Mantener una programación cultural en Villa O’Higgins implica condiciones diferentes a las existentes en los principales centros urbanos de la región. El traslado de facilitadores, la llegada de materiales y los costos asociados representan algunos de los factores que deben considerarse para desarrollar las actividades.

Stormesan destacó el aporte recibido a través de Red Cultura, aunque también planteó las dificultades que significa desarrollar iniciativas desde una localidad austral.

“El aporte del programa Red Cultura se agradece y se valora. Aunque los recursos son acotados, tratamos de hacer el máximo posible, contando con la invaluable disposición de compañeras de oficio que aceptan viajar hasta Villa O’Higgins para facilitar talleres”.

La gestora profundizó en la necesidad de considerar esas diferencias territoriales al momento de apoyar proyectos culturales.

“Apoyar la cultura en una zona austral no puede ser pensado únicamente desde Coyhaique. No es lo mismo, en costos y tiempo, levantar una iniciativa allá que aquí. Necesitamos comprensión y una mirada real sobre el territorio”.

Apoyo a través de Red Cultura

El acompañamiento al espacio se desarrolla mediante Red Cultura, programa dependiente de la Unidad de Ciudadanía Cultural del Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio, que trabaja en la articulación entre comunidades, sector artístico y cultural, gobiernos locales y espacios culturales.

El seremi de las Culturas de Aysén, Sergio Becerra Mera, se refirió al trabajo desarrollado en Villa O’Higgins y a la presencia del programa en distintos puntos de la región.

“Por mandato del presidente Kast, tenemos la misión de que la cultura se exprese en todas las comunas y que ningún territorio quede aislado de la gestión cultural. Por eso es tan importante que a través de esta iniciativa estemos también en el último lugar de la Región de Aysen, en el extremo sur, junto a la comunidad, haciendo juntos un espacio de identidad y celebrando lo nuestro”.

En el caso de Taller El Bosque, el apoyo permite ampliar la programación, generar alianzas y desarrollar actividades que no dependan exclusivamente de la gestión individual de su creadora.

Desde Villa O’Higgins, el espacio proyecta continuar incorporando nuevos oficios y adaptando sus actividades a los intereses de la propia comunidad, manteniendo el carácter que ha adquirido con los años: un taller que comenzó como espacio de trabajo de una artista y que progresivamente abrió sus puertas para transformarse también en un lugar de aprendizaje y encuentro.

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