Tras la cancelación masiva de vuelos registrada durante el domingo 7 y lunes 8 de junio en el Aeropuerto Internacional de Balmaceda, el consejero regional por Coyhaique, Benjamín Infante, advirtió que la conectividad aérea de Aysén no puede seguir tratándose como un problema ocasional, sino como una condición estructural que afecta directamente la salud, el trabajo, la educación y la calidad de vida de miles de familias de la región.
Durante ambas jornadas, al menos 12 vuelos de salida de las aerolíneas Sky y LATAM fueron cancelados debido a las condiciones climáticas y a la baja visibilidad provocada por la neblina, dejando a cientos de pasajeros varados y evidenciando nuevamente las limitaciones tecnológicas del principal terminal aéreo de la región.
Al respecto, Infante sostuvo que «lo ocurrido estos días en Balmaceda no es simplemente una molestia para quienes viajan. Es una expresión concreta de la desigualdad territorial que vive Aysén. Cuando se cancela un vuelo, no solo se pierde un pasaje: se pierden horas médicas, trámites, conexiones laborales, tratamientos, recursos familiares y tranquilidad. En una región extrema, la conectividad aérea es una necesidad básica».
El consejero regional planteó que la discusión no debe limitarse a mejorar el edificio del aeropuerto, sino a dotar a Balmaceda de tecnología adecuada a la realidad climática de la Patagonia. En ese sentido, valoró que exista un proyecto para incorporar un sistema de aterrizaje instrumental ILS Categoría I, pero advirtió que dicha solución podría ser insuficiente para las condiciones habituales de niebla y baja visibilidad que afectan a la zona.
«Si el diagnóstico es que Balmaceda queda paralizado por falta de visibilidad, entonces la solución tiene que estar a la altura de ese problema. Un ILS Categoría I puede ser un avance, pero Aysén necesita discutir seriamente la implementación de un ILS Categoría III. No podemos conformarnos con una respuesta mínima cuando sabemos que el clima de la Patagonia exige estándares superiores», señaló Infante.
El sistema ILS, o Sistema de Aterrizaje por Instrumentos, permite que las aeronaves puedan aproximarse y aterrizar con mayor seguridad en condiciones de visibilidad reducida. Sin embargo, sus distintas categorías entregan capacidades muy diferentes. Mientras la Categoría I permite operar con rangos más limitados de visibilidad, la Categoría III está diseñada para escenarios mucho más exigentes, como aquellos que se presentan recurrentemente en territorios con niebla intensa.
Para el consejero Infante, la experiencia de los pasajeros afectados demuestra que este no es un debate técnico alejado de la vida cotidiana, sino una urgencia social y sanitaria. Así lo refleja el caso de familias que perdieron atenciones médicas coordinadas con meses de anticipación, incluyendo traslados gestionados desde el sistema público de salud hacia centros de mayor complejidad fuera de la región.
«Cuando una familia de Aysén pierde una hora médica en Puerto Montt porque no pudo salir el vuelo, el problema no es solo aeronáutico: es un problema de justicia territorial. Si una persona no califica para avión ambulancia, pero igualmente necesita atención especializada fuera de la región, queda en una situación de desprotección inaceptable», agregó.
Infante recordó que durante años se ha señalado que la modernización del Aeropuerto de Balmaceda permitiría mejorar la operación en condiciones climáticas adversas. Sin embargo, afirmó que la región requiere certezas, plazos claros y una mirada de largo plazo que no vuelva a dejar a Aysén con soluciones parciales.
«Queremos saber por qué el proyecto actual no contempla desde ya el estándar que la región necesita. Si en otros aeropuertos del país existen tecnologías de mayor precisión, Aysén no puede quedar nuevamente al final de la fila. La conectividad no es un lujo ni una comodidad: es una condición para vivir con dignidad en una región extrema», enfatizó.
Finalmente, el consejero regional llamó al Ministerio de Obras Públicas, a la Dirección General de Aeronáutica Civil y al Gobierno Regional a abrir una mesa técnica y política que evalúe la incorporación efectiva de un ILS Categoría III para Balmaceda, considerando las inversiones necesarias en pista, iluminación, certificaciones y operación aeroportuaria.
«Esta discusión debe abordarse ahora, no cuando volvamos a enfrentar otra crisis aérea. Aysén necesita un aeropuerto capaz de responder a su clima, a su aislamiento y a las necesidades reales de su gente. No podemos seguir dependiendo del clima para ejercer derechos básicos», concluyó Infante.