La iniciativa financiada por el 8% FNDR del Gobierno Regional de Aysén permitió fortalecer una nueva disciplina deportiva en el club, incorporando apoyo psicológico, nutricional, asesoría técnica y participación activa de las familias.
Con una evaluación positiva concluyó en Coyhaique uno de los procesos deportivos más recientes desarrollados por Club Patagón Fútbol Club, esta vez enfocado en el fortalecimiento del vóleibol como disciplina formativa para niños y niñas de la comuna.
Durante nueve meses, entre julio de 2025 y marzo de 2026, un total de 15 participantes de entre 10 y 13 años formaron parte de una experiencia que fue mucho más allá del entrenamiento tradicional, incorporando acompañamiento profesional multidisciplinario y un enfoque centrado en el desarrollo integral.
La iniciativa nació como continuidad del crecimiento deportivo del club, que en los últimos años ha ido ampliando su trabajo desde el fútbol hacia nuevas disciplinas.
“El proyecto de vóley nació de la idea de abrir una nueva disciplina deportiva en el caso de los adolescentes y jovencitos. El año pasado comenzamos a trabajar esto y ya en esta etapa pudimos fortalecer todo ese proceso. Empezamos desde cero también con los niños y hoy podemos decir que juegan a un nivel que les permite competir de igual a igual con cualquier equipo”, explicó Pedro Meliñir, entrenador y profesor de Patagón FC.
Un trabajo que superó lo deportivo
Uno de los aspectos más valorados del programa fue su carácter multidisciplinario.
A diferencia de experiencias deportivas convencionales, el proyecto incorporó un equipo compuesto por entrenador, psicólogo, nutricionista y asesor deportivo, permitiendo abordar aspectos técnicos, emocionales y de hábitos saludables.
En el área psicológica se trabajó especialmente en control emocional, convivencia, disciplina y acompañamiento familiar.
“El psicólogo también nos decía que no castigáramos a los niños quitándoles el entrenamiento, porque esto es justamente lo que los ayuda a ser buenas personas y seguir un buen camino”, señaló Pedro Posas, destacando además el rol de las familias durante todo el proceso.
Desde el club explican que esta dimensión fue clave para consolidar un ambiente estable y seguro.
Muchos apoderados, agregan, encontraron en el proyecto un espacio confiable donde sus hijos no solo entrenan, sino también aprenden a convivir y fortalecer hábitos positivos.

Alimentación, talleres y educación práctica
El componente nutricional también fue una parte central del programa.
Cada entrenamiento incluyó colaciones saludables financiadas por el proyecto, mientras que paralelamente se desarrollaron talleres prácticos donde los participantes aprendieron sobre hidratación, alimentación equilibrada y rendimiento deportivo.
“La nutricionista hacía talleres muy dinámicos; llevaba distintos tipos de alimentos impresos y los niños armaban menús saludables. Todo estaba muy bien organizado y eso fue muy valorado por ellos”, comentó Pedro Posas.
La entrega permanente de frutas, lácteos y cereales permitió además reforzar hábitos concretos de vida saludable en cada jornada de entrenamiento.
Identidad de equipo y mejores condiciones de entrenamiento
Otro avance importante fue la implementación deportiva entregada a los participantes.
Cada niño y niña recibió buzo completo, polera y short institucional, fortaleciendo identidad de grupo y sentido de pertenencia.
“Si uno mira las primeras imágenes, al inicio estaban sin uniforme. Después ya llegaban ordenados, con su camiseta, su buzo, generando identidad con el club. Eso también cambia mucho el proceso”, destacó Pedro Meliñir.
El proyecto también permitió incorporar equipamiento complementario y apoyo técnico especializado mediante la participación de un asesor deportivo que acompañó la evolución metodológica del vóleibol dentro del club.

Más que deporte: formar personas
Desde la institución insisten en que el objetivo final no se limita al rendimiento competitivo.
“No sabemos si realmente los niños van a llegar a ser deportistas profesionales. Lo que sí sabemos es que van a ser personas toda la vida, y ahí los clubes deportivos cumplen un rol fundamental”, sostuvo Pedro Meliñir.
Actualmente varios de los participantes continúan activos en competencias de invierno, mientras el club proyecta nuevas postulaciones a fondos regionales para dar continuidad a este trabajo.
“La academia está para rato. Seguimos trabajando y lo que venga hacia adelante esperamos que siga siendo bendición para los niños y sus familias”, cerró Pedro Posas.
Desde la directiva del Club Patagón Fútbol Club también expresaron su agradecimiento al Gobierno Regional de Aysén y a su Consejo por el respaldo entregado a través del fondo del 8% FNDR, destacando que este tipo de financiamiento permite sostener procesos deportivos de largo plazo en una región donde muchas veces el acceso a recursos sigue siendo una de las principales dificultades para el desarrollo de nuevas disciplinas.
Con esta experiencia, Club Patagón Fútbol Club reafirma su crecimiento como espacio deportivo formativo en Aysén, consolidando al vóleibol como una nueva herramienta de desarrollo comunitario.