
La situación del empleo en la Región de Aysén volvió a instalarse en la discusión política regional, luego de que el consejero regional por Coyhaique, Benjamín Infante, advirtiera una disminución estimada de 1.563 personas ocupadas entre el trimestre diciembre de 2025–febrero de 2026 y el período junio–agosto de este año.
A partir de esta comparación, elaborada con estimaciones del Instituto Nacional de Estadísticas (INE), el consejero solicitó al Gobierno presentar un plan económico específico para Aysén, con medidas orientadas a enfrentar los costos de los combustibles, fortalecer la inversión y generar condiciones para sostener el empleo.
Sin embargo, existe una precisión relevante: la diferencia entre ambos períodos corresponde a una variación neta de personas ocupadas y no permite establecer que los 1.563 puestos de trabajo se hayan perdido exclusivamente como consecuencia de las decisiones del actual Gobierno.
La comparación también incorpora el cambio entre la temporada de verano y el invierno, un factor que debe considerarse al interpretar la evolución del empleo regional.
Pese a ello, Infante sostuvo que las cifras reflejan una situación que requiere respuestas concretas.
“Detrás de estas cifras hay familias con menos ingresos, trabajadores que enfrentan incertidumbre y pequeños negocios que necesitan vender para mantenerse abiertos. El Gobierno debe responder con financiamiento, plazos y resultados verificables”, manifestó.
Alza de combustibles y sus efectos en la economía regional
Uno de los principales cuestionamientos del consejero apunta al incremento de los precios de los combustibles registrado durante marzo, tras el ajuste aplicado al Mecanismo de Estabilización de Precios de los Combustibles (MEPCO).
De acuerdo con los antecedentes expuestos, se informaron aumentos de $372,2 por litro para la gasolina de 93 octanos y de $580,3 para el diésel, en un contexto de encarecimiento internacional del petróleo.
Infante planteó que, más allá del origen externo del aumento, las decisiones sobre cómo enfrentar sus consecuencias tienen efectos particulares en una región como Aysén, donde el transporte de personas y mercaderías representa un componente relevante de los costos.
“El origen internacional del alza no elimina la responsabilidad del Gobierno sobre cómo se distribuye ese costo. En Aysén, el combustible incide en el transporte de mercaderías, los desplazamientos y la producción. Cuando las familias deben gastar más en necesidades básicas y las empresas enfrentan mayores costos, se debilitan las condiciones para sostener y crear empleo”, señaló.
El consejero también expresó preocupación por las posibles consecuencias del encarecimiento de los viajes sobre la próxima temporada turística.
“Si queremos que el turismo genere oportunidades, tenemos que preocuparnos de cuánto cuesta llegar y recorrer la región. El encarecimiento de los viajes amenaza las visitas y los ingresos de alojamientos, restaurantes, transportistas y pequeños emprendimientos”, afirmó.
Se trata de una advertencia sobre eventuales efectos económicos. Los antecedentes entregados no incluyen cifras que permitan determinar cuánto ha variado la demanda turística como consecuencia del aumento de los combustibles.
Preocupación por el presupuesto regional de 2027
Otro de los puntos planteados por Infante es el escenario presupuestario que podría enfrentar la Región de Aysén durante 2027.
El consejero advirtió que una eventual reducción real del 7% del presupuesto regional representaría, según sus estimaciones, más de seis mil millones de pesos a valor actual.
A su juicio, una disminución de esa magnitud podría restringir la capacidad de impulsar proyectos de inversión y sostener actividades vinculadas a la generación de empleo.
No obstante, la cifra corresponde a una estimación presentada por el consejero y no permite, por sí sola, establecer cuáles serían los proyectos afectados ni la cantidad de empleos que podrían verse comprometidos.
Infante cuestionó además la ausencia, según su evaluación, de una estrategia económica diferenciada para las condiciones de la región.
“Hasta ahora no conocemos un plan económico integral para Aysén que identifique nuestras brechas y comprometa soluciones. Presentar aquí el mismo programa nacional es insuficiente. Necesitamos una estrategia que se haga cargo de nuestros costos logísticos, la dependencia energética y la falta de continuidad de las obras”, sostuvo.
Construcción, transporte y conectividad entre las propuestas
Frente a este escenario, el consejero planteó una serie de medidas que, a su juicio, permitirían enfrentar las dificultades económicas de Aysén.
Una de ellas consiste en fortalecer el subsidio al cabotaje y ampliar los apoyos al transporte y distribución de combustibles dentro de la región, considerando las conexiones marítimas y terrestres hacia localidades aisladas.
La propuesta también contempla mecanismos que permitan verificar que una eventual reducción de costos se traduzca efectivamente en menores precios para las personas y las actividades productivas.
En materia de construcción, Infante propuso establecer una cartera continua de obras públicas de diferentes escalas, con licitaciones oportunas, pagos a proveedores y plazos de ejecución que consideren las condiciones climáticas regionales.
Según su planteamiento, estas medidas buscarían facilitar la participación de empresas locales y dar mayor continuidad a la contratación de trabajadores durante el año.
El consejero no detalló montos de financiamiento ni plazos específicos para implementar estas propuestas.
Propone empresas públicas para sectores estratégicos
Entre las medidas de mayor alcance, Infante también planteó estudiar la creación de empresas públicas vinculadas a energía, logística y servicios esenciales.
La propuesta considera instrumentos especiales de fomento a la inversión para una región extrema, junto con financiamiento estable y las autorizaciones legales que correspondan.
Se trata, por ahora, de una propuesta política que requeriría definiciones sobre su estructura, financiamiento y viabilidad legal antes de una eventual implementación.
“Aysén necesita capacidad para producir, invertir y administrar servicios estratégicos. El Estado debe asumir un papel activo, trabajando con el Gobierno Regional, los municipios, los trabajadores y las pequeñas empresas. Ese plan debe construirse desde las necesidades de nuestras comunas y rendir cuentas sobre los empleos que efectivamente genera”, concluyó.
El desafío de distinguir las cifras de sus posibles causas
La disminución estimada de 1.563 personas ocupadas constituye el principal antecedente estadístico utilizado por Infante para fundamentar sus cuestionamientos.
Sin embargo, la comparación entre dos trimestres móviles no permite determinar por sí sola las causas de esa variación ni establecer qué proporción corresponde a factores estacionales, cambios en la actividad económica u otras circunstancias.
Del mismo modo, las consecuencias sobre el empleo que el consejero atribuye a los costos del combustible y a las decisiones presupuestarias requieren antecedentes adicionales para establecer su magnitud.
Las propuestas presentadas abren una discusión sobre las condiciones económicas particulares de Aysén, especialmente en materias de conectividad, energía, inversión y continuidad laboral.
Por ahora, el planteamiento central del consejero es que el Gobierno presente una estrategia regional con financiamiento definido, plazos de ejecución y resultados que puedan ser evaluados, particularmente respecto de la generación y mantención de empleos.
Fuente: Declaración del consejero regional por Coyhaique, Benjamín Infante, basada en estimaciones del Instituto Nacional de Estadísticas correspondientes a los trimestres diciembre de 2025–febrero de 2026 y junio–agosto de 2026.
