Una extensa pared exterior del Centro Cultural Coyhaique se ha convertido en una gran galería a cielo abierto gracias al trabajo de la artista local Sally Sade, quien durante los últimos meses ha dado forma a un mural de gran formato que ya comienza a llamar la atención de quienes transitan por calle Moraleda.
La obra será inaugurada este domingo 29 de marzo a las 17:30 horas en una actividad abierta a toda la comunidad, donde vecinos, familias y visitantes podrán conocer oficialmente este trabajo ejecutado a través del proyecto Aysén Territorio de Musas, financiado por el Ministerio de las Culturas, las Artes y el Patrimonio a través del Fondart Regional 2025, y compartir junto a la artista un momento de encuentro en torno al arte y la identidad regional.
El mural ocupa completamente uno de los principales muros exteriores del recinto cultural y propone una lectura visual profundamente conectada con Aysén: su paisaje, su gente, sus expresiones artísticas y su memoria territorial. La obra fue concebida como una serie de ventanas simbólicas donde distintas disciplinas dialogan entre sí desde una mirada regional.
Según explicó Sally Sade en entrevista con Ciudadano Radio, el proyecto nació con una intención clara: que el edificio reflejara visualmente su condición de espacio cultural, pero con elementos propios del territorio.
“La idea principal es que se note que es un centro cultural, relacionado con la mayor cantidad de artes posibles, pero también que se note que es un centro cultural de acá, de la región de Aysén”.

La artista desarrolló una propuesta donde aparecen representadas diversas expresiones como música, teatro, danza, fotografía, pintura, tejido y arte circense, entre otras, integradas a símbolos reconocibles del paisaje y de la cultura local.
En una de las primeras secciones del mural aparece una verdulera junto a un acordeón, instrumentos profundamente ligados a la identidad popular del sur austral. Más arriba, aves locales y pequeños detalles escondidos invitan a detenerse y observar con atención.
Cada fragmento de la obra fue diseñado para contener múltiples niveles de lectura. Una ventana dedicada a la música incorpora bosque, pájaros y sonidos sugeridos visualmente; otra reúne dibujo, pintura y tejido; mientras que el teatro aparece representado mediante una figura femenina en escena, acompañada por elementos propios de la puesta en escena y referencias locales.
También se integran figuras humanas que representan distintas generaciones: una niña, un adolescente, un arriero y una mujer ancestral, estableciendo un recorrido visual sobre cómo la cultura se transmite y permanece viva en el territorio.
Para Sally Sade, el concepto central de Aysén Territorio de Musas surge precisamente de entender que la región posee una fuerza inspiradora única.
“La geografía, la naturaleza, el clima y nuestra forma de vivir generan una fuente permanente de inspiración para todas las artes”.

La muralista sostiene que en Aysén existe una relación especial entre paisaje y creación artística: desde quienes pintan o escriben, hasta quienes tejen, tallan madera o desarrollan expresiones culturales desde lo cotidiano.
La magnitud del mural también marca un hito dentro de su propia trayectoria. Si bien ha trabajado anteriormente en gran formato fuera de la región e incluso fuera del país, esta es una de las pocas veces que puede desarrollar una intervención de esta escala en Coyhaique.
Ese desafío implicó trabajar con maquinaria especializada, elevadores y planificación técnica para intervenir una superficie amplia en altura, manteniendo precisión en cada detalle.
Más allá de su valor estético, la obra también propone una reflexión sobre el lugar del arte en el espacio urbano.
“El arte no necesariamente tiene que estar solo en un museo. También puede encontrarse en la calle, sorprender a alguien que va pasando y cambiar por un momento su mirada cotidiana”.
Durante el proceso de ejecución, numerosos transeúntes se han detenido a observar el avance del mural. Según relata la artista, los niños suelen ser los primeros en reaccionar: preguntan, observan, imaginan y conectan rápidamente con lo que ven.
Ese diálogo espontáneo con la comunidad es parte esencial de la obra: un mural pensado no solo para ser visto, sino también habitado visualmente por quienes circulan diariamente por el sector.
La inauguración de este domingo será una oportunidad para acercarse a una obra que no solo embellece el espacio urbano, sino que también instala una nueva narrativa visual en uno de los principales espacios culturales de la capital regional.
📍 Inauguración mural público
🗓️ Domingo 29 de marzo
🕠 17:30 horas
📌 Exterior del Centro Cultural de Coyhaique, calle Moraleda